-Creo que la formación es una herramienta esencial, al igual que lo es para toda persona en relación de dependencia con el Estado, y para ello está la implementación de la Ley Micaela (establece desde 2018 una capacitación obligatoria en género para todas las personas que integran los tres poderes del Estado). Luego hay otras cuestiones más concretas, como por ejemplo: ¿qué pasa con los programas que existen en Santa Fe desde hace mucho tiempo e imponen la retención del arma cuando existen denuncias de violencia de género? No existe información respecto de si se cumple o no, y lamentablemente nos enteramos de que no se cumplen cuando ocurren estos casos. ¿Cuántos son hoy los agentes que tienen su arma retenida? ¿Cuál es el proceso con dichos agentes? ¿Cuántos sumarios hay? Con lo que una se encuentra es con los cambios de jurisdicción de un agente cuando la denuncia se asienta. Y no sucede nada más. Entonces, hay que tener una política de desarme, a nivel social y dentro de las fuerzas de seguridad. El 38% de los femicidios del 2020 fueron con armas de fuego, y el 34%, con armas blancas. Entonces, por un lado hay que desarmar, y por el otro realizar un cambio cultural. Sino nos matan con armas de fuego, armas blancas o a trompadas.