La habitual calma del domingo santafesino se quebró hoy con un hecho de sangre atroz. El primer indicio de la tragedia se detectó en una vivienda de Gollán al 10100. Minutos antes del mediodía a dicho lugar arribó un hombre en evidente estado de conmoción. "¡Me mandé una cagada!", le dijo el sujeto a su hermana ni bien ésta abrió la puerta. Al recién llegado se lo veía fuera de si, como bajo el efecto de haber consumido estupefacientes, según dijo después la familiar. En esta situación confesó haber asesinado a su concubina y, tras semejante revelación, se dio a la fuga con rumbo incierto.


































