Para ese entonces “no teníamos teléfonos intervenidos” y “de esta manera se consiguió el teléfono que estaba usando Baigoría”. Consultado por el fiscal general Martín Suárez Faisal por las circunstancias en que se produjo esa “visita”, el comandante contó que “entré a preguntar directamente por Baigoría”, con la excusa de que “necesitaba un arreglo en el auto”. “‘El cabezón no se encuentra’ me dijeron los muchachos, y me dieron el número anotado en un papelito”, soltó.
Más adelante y con los primeros resultados a la vista, “se hizo una reunión entre jefes de unidades aquí en Santa Fe, en la que pedí que no se hiciera ningún trabajo de campo a Baigoría, porque él es policía y nos conoce”. Sin embargo, “cuando pido colaboración a una unidad para que lo sigan, me informan que ya lo estaba investigando en (la Unidad de GNA) Rafaela. Ahí es cuando surgen los nombres de Luis Alberto Paz y del sargento Sosa. Eran los mismos actores que estábamos investigando nosotros. Después entendí por qué nunca nos solicitaron una colaboración”.
Árbol genealógico
Sangiuliano repasó cada uno de los procedimientos en otras jurisdicciones de los que iban teniendo noticias, mientras aquí avanzaba la investigación. Se refirió a la detención de César Andrés Castagnino (cuñado de Baigoría) y el policía santafesino Javier Maximiliano Domínguez. Los dos fueron detenidos el 12 de diciembre de 2015 con 32 kilos y medio de cocaína cuando cruzaron el puesto de control de Gendarmería “Fermín Rolón” que está en uno de los accesos a la ciudad de Clorinda, en la provincia de Formosa.