Según dijo a El Litoral el secretario de Justicia, Gabriel Somaglia, la revuelta comenzó de manera casi simultánea en las dos ciudades. En Coronda se sublevaron cuatro pabellones a los que luego se sumaron otros dos, en un número de internos menor al que se terminó levantando en Las Flores. En Coronda se conversó con delegados de los presos, quienes formularon pedidos para profundizar medidas de profilaxis, y liberar plazas mediante prisiones domiciliarias para internos que cursaran enfermedades. “Pero cuando vimos que pasaba el tiempo y seguían con pedidos que no tenían nada que ver con la situación de pandemia, nos dimos cuenta de que la estrategia era dilatar para que llegara la noche. Desde allí se tomaron medidas disuasivas y se logró, mediante balas de goma que disparaba el personal carcelario, que los reclusos que habían ganado los techos, se bajaran”, relató.