Nada ni nadie parece poder frenar la saga de violencia y muerte en Rosario, convertida en la cuna de la violencia y el sicariato. La última víctima fue un hombre de 32 años, que fue acribillado a tiros mientras iba caminando por una calle del barrio Empalme Graneros, al noroeste de la ciudad gobernada por Pablo Javkin.


































