"Nunca pensé que en mi barrio, donde viví siempre, me iba a pasar algo así", dijo Javier, un joven profesional de 34 años, que vive en Buenos Aires y que esta semana se encuentra de visita en la casa de sus padres en Santa Fe. La declaración refiere a una práctica delictiva cada vez más extendida en la ciudad y que tiene que ver con los "robaruedas".


































