Las hinchadas de Colón y Rosario Central “no se pueden ni ver”. Esta rivalidad ha sido eterna, pero no viene de la mano de las buenas relaciones que supieron tejer sus dirigentes en distintos tiempos de la historia. Un primer ejemplo se dio en la época de don Francisco Ghiano como presidente sabalero (uno de los más trascedentes e importantes). En Colón jugaba Saturnino Funes, más conocido como “Tapón”, y con el dinero de su pase a Rosario Central se hizo el relleno al terreno donde está actualmente el Brigadier López. Y después, con otras tres ventas se colocaron los postes perimetrales, el alambrado y el primer tapial que tuvo el flamante predio. Fueron las de Tenuta, Yebra y Marracino, que también se fueron a jugar a Central, que por aquél entonces iniciaba su participación profesional en Afa. Años después, la estructura de hierro y las maderas que se compraron, también a Rosario Central, sirvieron para que ese estadio sabalero que llevó la denominación de Eva Perón, cuando se inauguró en 1946, tuviese sus primeras tribunas.

































