Si Facundo Garcés se queda en Colón y no es transferido, completará en diciembre tres años que han sido mágicos para él. De haber estado en una condición “técnica” de jugador libre, pasó no sólo a firmar contrato con el club de sus amores, sino a ganarse la titularidad en el primer partido de la Copa de la Liga que le dio el histórico título de campeón a Colón y hoy es el merecido capitán de un equipo que tiene “caciques” de mucho peso. Es un referente indiscutido, no se achica nunca (si para muestra vale un botón, recordar lo que pasó con Leandro Díaz en el partido de Copa Argentina ante Lanús), tiene marcada ascendencia sobre sus compañeros y es muy querido y respetado por la gente. Más no se puede pedir.































