Pensar que a ese mismo estadio, hace un puñado de meses, el Colón de Julio César Falcioni fue con todo el empuje del sueño copero, jugando el partido de ida por los octavos de final de la Copa Libertadores de América. O pensar que el mismo reducto, que este domingo quedará "cerrado" por la Conmebol, será escenario de otra final de la Copa Sudamericana con Independiente del Valle. Son recuerdos que llevan a ese adorado lugar de protagonismo continental que hoy Colón perdió por completo. La realidad es que, parados en mediados de septiembre, Colón se hunde en todas las tablas: entre los cuatro peores del actual torneo, entre los cinco peores de la temporada y hasta desmejorando ese fortaleza que dejó Eduardo Rodrigo Domínguez (además de la estrella) que es el promedio. La cita dominguera es a las 20.30, contra un Talleres que al menos dio signos vitales de reacción con el interinato de Javier Gandolfi: jugó tres, ganó dos y le empató a Atlético Tucumán ante una multitud en el Monumental Decano.

































