Siempre los jugadores de fútbol me dan la impresión de "ser más chicos" (en contextura física, gestos, etc.) cuando los entrevisto mano a mano que cuando los observo desde una cabina, palco o por TV en pandemia. Así, con los llamados ídolos, pasa lo mismo. Me pasó con Messi, Maradona y Pelé. "Son todos más petisos", les decía a mis amigos. Con Facu Farías, la joyita sabalera, es profundiza la idea: porque además de su contextura, la "carita de nene" ni siquiera va de la mano con 18 años. Parece mucho más chico todavía.

































