Esa frase del "Gallego", maldecido por una parte de la Santa Fe futbolera al irse a Vélez, bien puede definir lo que siente, mucho más que lo que piensa, el corazón de un tal Leonardo Sebastián Prediger a los 36 años, dos veces campeón con Tigre. Por estas horas, en los oídos del "5" suena la música más maravillosa para un jugador de fútbol: todo un estadio de pie, con las manos dolorosas de tanto aplaudir y las gargantas coloradas: "El Perro es de Tigre y de Tigre no se va". Además, una dirigencia que está dispuesta a darlo todo: "Queremos que se quede de por vida en Victoria, un contrato sin final. Que juegue hasta cuando quiere, que vaya a inferiores, manager, reserva de AFA, cuerpo técnico. Acá es ídolo por siempre".