Cuando más lo necesitaba, cuando el tren se iba y cuando todos empezaban a dejarse ganar por los nervios. Así, una tarde y con el debut de Diego Mario Francisco Osella, volvió Colón. Es más, volvió cuando ya no queda más tiempo que no sea para ganar y reaccionar. Como dijo el mismo "Loco", en medio de las urgencias y las obligaciones de protagonismo: "Acá, no hay tiempo para nada". Volvió como cuando arrancó, jugando un segundo tiempo con mucha personalidad, pasando por arriba a un rival respetable (llegaba con ocho sin perder Defensores de Belgrano) y abriendo otra vez la puerta para la gran ilusión del ascenso. Guille figura, Rossi corriendo todas, Jourdan acertando y Bernardi armando una obra de arte en el arco del Sur. Ahora, en una semana, la Batalla de Chaco.


































