Facundo Garcés, en el momento más doloroso de su carrera profesional, elige romper el silencio en uno de los lugares donde fue, es y será feliz: su querido club Náutico El Quillá. El otro lugar donde es feliz es adentro de una cancha y jugando a la pelota. A los 24 años, con 133 partidos, 3 goles, una estrella de campeón y un doloroso descenso, el jugador-hincha repetirá una y mil veces la misma frase: "Esto no es plata, es más la ponía de mi bolsillo para cumplir el sueño. Es como si ustedes tienen un hijo y lo llama Real Madrid o Barcelona".

































