-Con el fútbol uno anda mucho tiempo también con los equipos de acá del norte, después de mi paso por Colón. En esos tiempos, en mi última etapa como futbolista, lo veía al chaqueño Palavecino ahí en los aeropuertos. ¡Viste que el hecho de viajar con una institución, siempre algún famoso o algún conocido aparece y coincide siempre en los aeropuertos!. El chaqueño, obviamente, es un ídolo para mí. Acá en el norte, es el folclore como es la cumbia allá para ustedes. Acá, en esta parte del norte de Argentina, tenemos mucha gente “gauchesca” que convive mucho con el folclore. Así se fue dando lo mío, lo encontré en el aeropuerto, charlamos mucho. Yo, obviamente, sorprendido porque lo veía y lo admiraba; le contaba siempre anécdotas. Después, me terminó tocando viajar con él a través de esa relación, ahora soy una especie de chofer-asistente personal del Chaqueño. Viajo para todos lados. Le contaba a él que cuando venía de vacaciones de Santa Fe a Tucumán, ponía sus temas. Se hacían las 7…8 de la mañana cuando veía el sol, ponía los temas de él y era como que me daba ganas de bajarme del auto.