Los periodistas somos todos “charlatanes”. Si algo nos sobran son palabras. “Preguntále lo que quieras, que si no sabe la respuesta la inventa”, es un chiste de esta colectividad de teclados, micrófonos, cámaras y ahora celulares de todo tipo. O sea, nunca nos quedamos “mudos”. Esta vez, quizás por primera vez en 30 años de profesión, nos quedamos sin palabras.




































