“Como no ocurrió ni lo uno ni lo otro, en las últimas asambleas de asociados del Club, en las que de manera insistente se reclamó al Presidente un informe real, veraz y preciso de la deuda que mantendría el Club con su persona y la de otros directivos, devino necesario que, ante una moción hecha por un integrante de la Agrupación Glorioso 89, dicha asamblea impusiera taxativamente el cumplimiento de tan básico deber... Lamentablemente, una cuestión que debió encauzarse dentro de los carriles institucionales internos, debió ser sometida, a instancia de una asociada, a consideración de la Inspección General de Personas Jurídicas... Por otra parte, llama poderosamente la atención el descargo efectuado por la CD, al postular la nulidad de lo decidido en la Asamblea, en tanto implica una absoluta falta de respeto... La CD y en especial su presidente, deben tener en claro que los únicos dueños de la institución son los socios y que ellos son meros administradores.... El aval político que significaron las últimas elecciones no son una carta blanca, ni eximen el cumplimiento de los deberes éticos, estatutarios, asamblearios y legales. Así las cosas, exigimos que el informe que se debe brindar resulte avalado por documentos fehacientes, avalados por las constancias de los libros que obligatoriamente debe llevar el club (de actas de CD y contables) y que sean exhibidos en la Asamblea...”.