Ha llegado el momento de la verdad para Unión. El camino se inicia no exento de dificultades, producto de las inhibiciones que mantuvieron en vilo a todos (dirigentes, entrenador, jugadores e hinchas) hasta el mismo momento del viaje a Buenos Aires para afrontar un compromiso durísimo en el arranque ante un equipo -Racing- que vendió por algo más de 11 millones de dólares, trajo diez jugadores, un entrenador con fuerte pertenencia como Gustavo Costas y reinvirtió casi todo lo que logró, por ventas, en la llegada de esos jugadores para reforzar el plantel.





































