La investigación corre el serio riesgo de la inadmisible omisión. Sería injusto y puede ocurrir. Pero abonaría la idea de que Unión debe ser un record en cuánto a la cantidad de hermanos que han llegado a Primera y, en la mayoría de los casos, compartiendo plantel. Algunos de ellos —la gran mayoría— pasando previamente por las inferiores. En otros, como ocurrió la temporada anterior con los Bottinelli, llegando desde afuera. Pero la lista se hace larga y permanente. No hay década en la que no hayan pasado hermanos por la primera tatengue y todo arranca con dos fundadores: los hermanos José y Enrique Fayó, dos de los 14 pioneros de Unión, que iniciaron este largo y glorioso camino en casa de los Baragiola, en Catamarca (hoy Eva Perón) entre San Martín y San Jerónimo y habrán usado esa primera camiseta que tuvo el club (totalmente blanca con cuello y puños negros, hasta que se adoptó la rojiblanca de Alumni). Ellos formaron parte del primer equipo, el que fue uno de los fundadores de la Liga Regional Santafesino y fue múltiple campeón en aquellos albores del siglo XX.


































