Mele habló mano a mano con LT 10, luego de su gran tarea en un estadio que es emblema para el fútbol charrúa, por la final ganada por la Celeste ante Brasil en el Mundial de 1950. "Hicimos un partidazo, no tuve trabajo en los 90 minutos, cuando vi que pitó (Esteban Ostojich) fue una gran molestia, todos protestamos, pero Dios me bendijo para tomar la mejor decisión, fue gracias a él que lo pude detener", comenzó diciendo. Y agregó: "Soy Cristiano, creo en Dios, me cambió la vida, digo lo que siento. No tuve mucho trabajo y me gustaría seguir corrigiendo algunas cosas, no me quedaría sólo con el penal, por eso es un regalo que me dio Dios".