Los tres resolvieron viajar a Río Gallegos para acompañar al equipo de Ponce en la definición ante Hispano para no descender. No los echó para atrás el hecho de ir perdiendo 0-2 en la serie. Un partido era el miércoles y el otro el viernes. Había que ganar los dos para forzar el quinto (miércoles que viene en el Angel Malvicino), pero ellos no sacaron pasaje de regreso para el jueves, sino que lo sacaron para el sábado. Así era la confianza que se tenían, a pesar de que parecía algo inalcanzable.
"Sabía que no podíamos entregar una serie 0-3. Más allá de que éramos 8 o 10 los hinchas de Unión, de los cuáles sólo 3 viajamos desde Santa Fe y que el estadio estaba lleno, la serie los favorecía a ellos 2 a 0 y estaba todo dado para que el festejo sea en el tercer punto. Ellos estaban muy confiados, pero cuando perdieron el tercer juego, se notó el nerviosismo y la presión de la gente. Nosotros sacamos pasajes de regreso para el sábado, no vinimos a especular con el resultado del miércoles, le teníamos una fe ciega al equipo", relata Cristian Hoffman, visiblemente emocionado.