Siempre Pepe Castro tiene cosas para decir. Y si algo no se le puede reprochar, en absoluto, es que formó parte de un proceso de dos años que fueron tan exitoso como recordado por el hincha, como aquél ascenso en 1989 y la posterior campaña en Primera. Fue tan emblemático lo de José Antonio Castro, que cuando parecía que su llegada a Unión, tres años después de haber sido campeón de América y subcampeón del mundo con Argentinos Juniors, era un declive en su carrera, terminó transformándose en un nuevo envión porque se fue a jugar a San Lorenzo después de haber sido goleador del equipo, tanto en la B como en la A, en un torneo en el que Unión llegó a pelear en los primeros lugares en la temporada 89-90.

































