Control aurinegro en la primera mitad. Sin la posesión del balón, ni tampoco adelantando líneas, siendo aplicado a su sistema táctico de línea final de tres defensores, volvió a maniatar al negriazul, que no pudo aplicar su acostumbrado juego colectivo y, pese a contar mayormente con la pelota en su poder, dependió en demasía de las acciones individuales de un inspirado Luciano Rodríguez en ofensiva. Por esa razón, la figura del período resultó ser el arquero Sebastián Britos, quien en dos excelentes intervenciones logró desviar sendos cabezazos con olor a gol de Matías Arezo y de Leo Coelho. Es que fue más incisivo en ataque el visitante. Y recién en los descuentos, con un remate de pelota quieta de Alan Medina que se estrelló en el horizontal, el local puso en peligro la valla contraria.