La fe, las leyendas y el relato indican que la historia de la Virgen de San Nicolás comenzó en 1983, cuando varios fieles de esa ciudad contaron que los rosarios que tenían en sus casas se iluminaban de manera repentina. Uno de ellos, Gladys Quiroga de Motta, interpretó esto como una señal y comenzó a rezar hasta que el 25 de septiembre de ese año afirmó que la virgen María se le apareció por primera vez.


































