"Si los dirigentes quieren que siga, seguiré; y si no, me voy", dijo Cristian González cuando ya el sábado inestable que vivimos en Santa Fe, se había convertido en un domingo estrellado que presagiaba una brillante jornada. La demora en la salida del vestuario, la eliminación de toda posibilidad de clasificación para los play off que definirán el campeón de esta Copa de la Liga y, sobre todo, la imagen absolutamente desdibujada de un equipo que no entendió desde el arranque de qué manera había que jugar un partido que era una "final" para Unión, no disimulaba ni evitaba esos comentarios a la ligera y presunciones que a veces parecen demasiado imprudentes.



































