—Los que formamos parte del equipo que trata personas transgénero, ya sabemos lo que implica el tratamiento y sus efectos, pero muchas veces tienen que hacer una consulta con otra especialidad y por ahí hay desconocimiento porque es todo bastante reciente, entonces los médicos reaccionan temerosos, dicen que no entienden nada, que no saben qué hacer, y que no los pueden atender... Uno trata de armar una red entonces ya sabemos a qué profesionales derivar los pacientes. El trabajo desde los sistemas de salud pasa también por ahí, se han hecho reuniones con los equipos de salud para que estén interiorizados de todo esto, pero todavía falta, hay desconocimiento del personal administrativo hasta de los profesionales, porque la salud de la persona transgénero no sólo es la hormonización, tiene problemas como cualquier otra persona, tiene que hacer los controles habituales y a su vez hay cambios que los profesionales de la salud, aunque no hagan específicante la hormonización, tienen que saber. Por ejemplo, el riesgo cardiovascular cambia en los varones trans, por ejemplo; las mujeres trans tienen más riesgo de tener fenómenos tromboembólicos que es lo que más cuidamos, entonces, por ejemplo, si consultan en una guardia por alguna causa, deberían poder manifestar, como cualquier otra persona, qué medicamentos toman, incluidas las hormonas, y la comunidad médica y los otros profesionales de la salud, deberían conocer los aspectos fundamentales. Muchos médicos lo ven como algo que no nos atañe a todos, y eso es lo que tiene que cambiar porque el profesional de la salud es para todas las personas, entonces así como uno aprende las cosas de un embarazo o de un adolescente, va a haber que cambiar la mentalidad para incorporar la parte transgénero.