Nidia Noemí Morandini tiene un perfil bajo dentro de la cárcel de mujeres de la capital provincial. No suele estar en el patio con otras internas. Tampoco es de conversar demasiado con ellas. Se limita a charlar con muy pocas "amigas" que, dice, son contadas con los dedos de una mano pese a que lleva allí 7 años.


































