Cuando la nota, pasada en limpio, llega a su fin en el teclado de esta solitaria redacción de El Litoral (el silencio es lo mejor; por la mañana siempre hablan a los gritos los de Deportes) hay por lo menos tres títulos fuertes y uno que supera todo. No me pasa a mí, le pasa a cualquier santafesino que desde hace 20 años entrevista a un protagonista directo de la inundación que sufrió la ciudad de Garay.





































