El lunes 25 de julio de 2017, a las cinco de la madrugada, Claudio Perusini sufría un brutal ACV. Dentro de la ambulancia y camino al Hospital Cullen, su esposa, María Laura Baranda, no se separaba de él y su hijo menor, que es guardavidas, le sostenía la cabeza. Tan sólo una hora después de ingresado el paciente, una enfermera llama a la desesperada mujer y le dice: “Por favor, pase a despedirse de su marido. No sobrevivirá”.




































