Calor intenso que alcanza temperaturas térmicas de 40°C, sumado a los pastizales prácticamente secos por las escasas lluvias y la falta de agua en los diferentes afluentes que rodean a la ciudad de Santa Fe, estas condiciones generan un escenario propicio para que una sola chispa propague focos ígneos y que la tarea para extinguirlos sea cada vez más compleja.

































