Durante el peor momento de la crisis sanitaria, la población que utilizaba el transporte público fue sensiblemente menor debido al Aspo, primero, y la Dispo, después. Pero la planificación de las tareas domésticas no mermaron. Al contrario, dejaron de ser remotas para volverse bien cercanas, en el mismo hogar. Con infancias resguardadas, clases presenciales, personas mayores o de riesgo puertas adentro y restricciones en la circulación para evitar contagios, las actividades de cuidados se multiplicaron y recayeron mayoritariamente sobre las mujeres; y cuando a esa rutina se le sumó el teletrabajo la situación se volvió aún más compleja y la carga, más pesada.