En sus primeros años de la secundaria, Shéndell Abril Spíngola escuchaba rock pesado y trash metal. Eso le "permitía" a vestirse con chupines, calzarse los borcegos, ponerse ropa negra y dejarse el pelo largo, como lo hacían casi todos sus compañeros. "Era una cosa medio andrógina lo mío, pero así podría mezclarme con el resto. Esa música y esa estética me ayudaron a mi transición", cuenta hoy, promediando sus 40.


































