- Las dos cosas… estamos mal, lo que nos venden no es lo que la realidad muestra. Vamos a un encuentro con los vecinos, y el joven te pide un oficio no quieren un plan social, no quieren vivir de arriba, en parte es mito. No digo que todos, pero son los menos, y eso me desmitifico a mi porque uno a lo mejor parecía que tenía esa idea cuando uno va entrando a otros lugares que no conocía. Y entonces se generan espacio de oficio, y están los chicos recontentos. Si ese pibe puede tener un lugar para desarrollarse en actividades deportivas o recreativas, donde reciban contención, nosotros tenemos que empezar a plantear esto. Los jóvenes son nuestro futuro… Yo quiero que mis hijas, o los chicos que vendrán se comprometan cuando sean más grandes, que vean que no todos los políticos son iguales, que la política no ayuda, gestiona, porque a veces se confunden ambos conceptos. Pero tiene que ver con esto, al tener estas cuestiones vamos mostrándoles otras realidades a los jóvenes y eso hace que las familias se involucren, sean parte. Si tuvimos paciencia para lo malo tengamos también para lo bueno, porque tenemos que construir algo que hasta ahora, incluso naturalizamos, todos los profesionales, los políticos, religiosos, cualquiera persona sale de nuestra familia, nuestra comunidad y a veces lo que pasa en la estructura termina siendo representantes de nuestra sociedad, entonces tenemos que mostrar lo que queremos hacer o intentar demostrar que queremos hacer bien las cosas.