Quizás bajo la influencia de los primeros textos del astrofísico Carl Sagan y del auge literario de los relatos de ciencia ficción (como La invención de Morel de Bioy Casares, o la aventura metafísica de Los Siete Locos, de Roberto Arlt), un diario local, El Orden, publicó, en 17 de julio de 1947, una nota que se acerca a una curiosidad periodística, pues cruza un aporte "científico" con la narrativa del género fantástico. El texto se titula: “Respecto al misterio de los ‘Discos Voladores’”, y muestra un "instructivo" de cómo serían estos extraños artefactos.



































