Faltan cinco minutos para las siete de la mañana de este sábado otoñal. Una bocina irrumpe en medio del río Paraná. El clima pasa del sosiego a la adrenalina. Las primeras luces rojizas de este 3 de abril aparecen sobre la barranca de la capital entrerriana. El amanecer permite divisar desde la orilla a esos pájaros impulsados por el viento que se pasean sobre el río marrón en una danza de alas blancas, grises y oscuras. Son veleros que se cruzan, viran en círculos, se trenzan y se esquivan con astucia en un espacio mínimo del imponente río Paraná, a la altura de la boya 602.2 (el kilómetro cero es Buenos Aires). Bajo el agua cruzan autos y camiones a través del túnel subfluvial que une esa ciudad con Santa Fe. Arriba los regatistas a bordo de las 23 embarcaciones que quieren hacer historia en esta edición 2021 están atentos para evitar colisiones, miran sus relojes y aguardan que transcurran los minutos para que el oficial de turno, que es Alejandro Curto, arríe la bandera y haga sonar la señal de partida. Buscan una estrategia que les permita largar primeros sin cruzar antes del top de largada, la línea imaginaria que une el bote de comisión de regata con una boya fondeada a unos 300 metros de distancia. Van a pasarse el día navegando a vela. Son 100 millas náuticas hasta Rosario.



































