No eran cientas, eran miles. Adolescentes, jóvenes, adultas, con hijos, en grupos de amigas, con los pañuelos verdes y lilas en las muñecas o colgados en las mochilas. “Nos matan, nos descuartizan, nos asan; marchá, no te quedés en tu casa”, era la arenga sin medias tintas en una de las pancartas. El “efecto Fátima”, la joven de Paraná asesinada, se hizo sentir en forma conmovedora. Esas miles marcharon este lunes en la ciudad, como una legión embravecida, clamando por más igualdad de género, por más derechos, por menos violencia machista y por un freno a los femicidios.

































