La "epidemia silenciosa" del abuso sexual sobre niños, niñas y adolescentes (NNyA) ya estaba presente con fuerza antes de la llegada de la pandemia del coronavirus. Estadísticas nacionales de 2016 alertaban la situación: el 47% de las víctimas de abuso sexual tiene entre 6 y 12 años, 28% entre de 0 a 5; el 25%, entre 13 y 17 años. En un 75% los agresores son los padres o los padrastros. Y en un 53% el acto abusivo ocurre en el hogar del abusado o la abusada, es decir, en el entorno familiar.




































