Un madero. Un navío antiguo. Un barco recostado sobre el fondo del río. Es un misterioso hallazgo. Porque, al parecer, no existen registros sobre su existencia. El barco emergió en estos días en el Dique II del Puerto de Santa Fe. Permaneció durante muchos años bajo el agua. Y con la bajante asomó su cubierta ladeada, entre los camalotes.



































