Tras las restricciones establecidas en el contexto de la emergencia sanitaria, las organizaciones de la Economía Social y Solidaria padecieron profundas dificultades para el sostenimiento de su actividad económica, a la vez que demostraron su capacidad para sostener, frente a los embates de la crisis, los niveles de empleo y actividad, promoviendo la asistencia social.



































