"Para mí, recibir esta distinción significa mucho. Nos hace saber que aunque seamos un grupo chico, alguien desde otro lado presta atención a lo que hacemos. No sólo a nosotros, sino también a los chicos del barrio. Aprendí mucho de construcción, cuando hicimos la sede. Me pone muy feliz por mí, pero también por el resto de los integrantes. Nos podemos superar cada día", declaró a El Litoral Bruno Woronka, uno de los scouts. Y Federico Nahuel Sostre ("Rover de Partida", que es quien ya cumplió los 21 años y está en condiciones de seguir con su vida o aspirar a ser dirigente scout, por ejemplo), dijo: "Ser scout me sacó de muchas cosas como la droga, y gracias a este grupo salí adelante: pude cambiar yo mismo, en mis actitudes. Se puede que se puede cambiar el barrio, ¡hasta el mundo se puede cambiar! Ahora pertenezco a la cocina del grupo, colaborando en todo lo que se pueda, para que los chicos tengan su desayuno o su comida ante un campamento. El scoutismo cambia el mundo", fue su testimonio.