La enfermera Gabriela Cortez (42) trabajaba en el Viejo Hospital Iturraspe cuando en medio de la pandemia le ordenaron que vaya a vacunar a un nuevo centro dispuesto por el Ministerio de Salud. Era fines de febrero del 2021 cuando colocó la primera vacuna en La Esquina Encendida. Había mucho miedo a los contagios. Y ella estaba preocupada por no infectarse y contagiar su hija adolescente. Lo mismo ocurría con su pareja, otro trabajador esencial del Servicio Penitenciario. Así que cada uno llegaba a la noche al hogar y se desinfectaba. Con los cuidados y las vacunas Gabriela nunca se contagió de covid. Y así como fue la primera vacunadora entre unas 100 personas que trabajaron en ese lugar, el próximo jueves 29 será quizá la última. Porque el Gobierno provincial anunció este miércoles el cierre del gran vacunatorio de la ciudad. Ahora el operativo continuará en los centros de salud barriales y en el territorio.

































