En la misma época en que la santafesina Sor Josefa Díaz y Clucellas comenzaba a moldear en Santa Fe la obra que la convertiría, a la postre, en la primera pintora con firma del continente, en Córdoba desarrollaba su obra Genaro Pérez, uno de los precursores de la pintura de la vecina provincia. Fuertemente influido por las temáticas religiosas (además de pintor fue un prominente abogado y llegó a ser doctor en Teología) se dedicó a su vez al retrato de las personas de su entorno social y sobrevoló, en este caso sin mucha profundidad pero con gran pericia, motivos costumbristas y paisajísticos, asociados a su terruño.




































