“Arte hago desde el vientre de mi madre, el arte para mí es la vida”. Cuando afirmaba esto, durante una entrevista que le realizaron en Pinamar con motivo de una exposición, Ponciano Cárdenas Canedo era ya muy veterano. Sin embargo, detrás de su voz algo cascada era posible descubrir, intacta, la pasión. Es que este artista plástico heterogéneo (dividió su tiempo en sus tareas de pintor, dibujante, escultor y hasta muralista) fallecido en 2019 a los 91 años, puso su mirada y sus herramientas al servicio del acontecer humano y la realidad social, pero desde un profundo convencimiento de que el arte era, ante todo, su motor. El auténtico impulso vital atravesado por el amor por las cosas de este mundo.

































