El golazo de Paredes desde casi 30 metros, abrió un partido que se presentó muy favorable y predecible para Argentina, pero complicado para convertir el gol que trajera un poco de tranquilidad. Indonesia se replegó todo el tiempo, le cedió terreno y pelota a la selección y decidió jugar a esperar. A aguantar. Y Argentina, seguramente sabiendo de esta estrategia, puso la serenidad y la paciencia por encima de todo. Los volantes recibieron demasiado cómodos en la mitad de la cancha, pero las complicaciones aparecieron en los últimos 30 metros, cuando, por momentos, Indonesia se plantó impenetrable en su terreno defensivo.




































