“Quédense tranquilos, hace como 25 años que vivo acá y el jefe de policía es un fenómeno. Lo conozco y le tenemos mucho respeto”, confesaba a El Litoral un argentino que añora volver a su tierra pero que, en el mientras tanto, lleva décadas en Estados Unidos y haciendo de todo. Es que fue tan intenso el nuevo banderazo, que la policía llegó haciendo sonar sus sirenas en un presagio que podía haber “acción”. Y eso lejos estuvo de producirse. Al contrario, se ordenó todo como para que esa placita que está enfrente de “Manolo”, un lugar ineludible para cualquier argentino que pise esta ciudad, sea el lugar de concentración de la gente sin que se corte la avenida, aunque la calle que la cortaba tenía otro móvil policial que impedía el tránsito como para que ese reordenamiento no sea tan tormentoso.

































