La secuencia fue perfecta y, por eso, difícil de olvidar. Primero, el partido: Chicago necesitaba una jugada limpia, un tiro sin temblor, un cierre a la altura de la ceremonia que venía después. Con menos de un segundo, Kevin Huerter clavó un triple desde la esquina y el United Center explotó: 114-111 ante Boston.


































