Para ser deportistas, hay escuelas, academias y clubes; para soñar con el puesto de entrenador, hay cursos específicos que ameritan el título en cada disciplina; para los preparadores físicos, lo mismo; los jueces, asistentes y veedores también saben dónde especializarse. Pero la pregunta surge sola: ¿dónde se prepara alguien para poder transformarse en dirigente deportivo, del pueblo, ciudad o disciplina que fuera?. La respuesta es simple: “en ningún lado”.


































