El 7-1 de Flamengo sobre Sampaio Corrêa por el Campeonato Carioca quedó en un segundo plano por un episodio que congeló al Maracaná. A los 8 minutos, el volante Alexandre Souza cayó solo en el césped y presentó convulsiones, ante la desesperación general.
El árbitro detuvo el juego de inmediato y se activó el protocolo de emergencia en el campo. Compañeros y rivales rodearon al futbolista mientras ingresaba el cuerpo médico, en una escena de tensión que obligó a frenar el partido por un largo lapso.
La caída que frenó el partido
Según reportes locales, Alexandre se desplomó sin contacto directo en el arranque del encuentro. Los primeros segundos fueron de desconcierto, pero la reacción fue rápida: pedidos de asistencia, gestos al banco y el ingreso del personal sanitario para estabilizarlo en el césped.
El mediocampista recibió atención en el lugar y luego fue retirado con asistencia, con la ambulancia ya lista para el traslado. La prioridad fue inmovilizarlo, monitorear signos vitales y evitar movimientos bruscos, mientras el estadio acompañaba con un silencio elocuente.
O Dia informó que el jugador dejó el Maracaná consciente rumbo al hospital más cercano. El impacto emocional fue evidente: futbolistas de ambos equipos intentaron colaborar dentro de lo posible y el operativo se concentró en acelerar el traslado para estudios médicos.
En paralelo, Flamengo expresó públicamente deseos de recuperación para el volante, en un mensaje que se replicó en redes y en medios. El fútbol, por una vez, se corrió de la pantalla principal y cedió lugar a lo verdaderamente urgente: la salud.
Observación y estudios médicos
Horas después del episodio, el foco pasó a la evolución del futbolista y a los estudios de rigor. En casos de convulsiones en pleno esfuerzo, los controles suelen incluir evaluaciones neurológicas, cardiológicas y exámenes complementarios para descartar lesiones asociadas.
El propio club buscó llevar tranquilidad con información sobre la atención recibida y la continuidad de la observación médica, a la espera de resultados que permitan determinar el origen del cuadro y los pasos a seguir en el corto plazo.
El antecedente de salud que arrastraba el jugador también volvió a mencionarse en Brasil, en medio de la preocupación. En el entorno del futbolista remarcaron que el objetivo inmediato es garantizar su estabilidad, con seguimiento profesional y sin apurar tiempos.
Mientras tanto, el partido se reanudó tras la interrupción, pero con el clima alterado. Incluso en un torneo acostumbrado a la intensidad del verano carioca, el episodio dejó una marca: la fragilidad se hace visible cuando el cuerpo dice basta.
El fútbol ofrece épica, pero también recuerda sus límites. En el Maracaná, por un instante, no importó el resultado ni la tabla: importó que Alexandre saliera con vida y que el siguiente parte médico confirme lo que todos esperan.