Son 31 años de idilio con la gente de Unión y seis meses más si lo llevamos al mismo inicio de ese romance que será eterno con el hincha tatengue. Leonardo Madelón se incorporó en el medio de aquélla temporada, cuando había quedado libre de San Lorenzo. De jugar con San Lorenzo la Copa Libertadores, venía a Santa Fe para intentar el ascenso a Primera con un equipo que, convengamos, en ese momento no andaba para nada bien. El año pasado, cuando se cumplieron 30 años de esa final, el Flaco Zuccarelli confesaba a El Litoral que “el día que empatamos en Santa Fe con Cipolletti, en la última fecha de la primera rueda, lo ví entrar a Súper Manuel Corral al vestuario y pensé que venía a echarme. Me preguntó qué necesitaba para ascender. Lo miré y le dije: ‘una buena pretemporada y traerlo a Madelón”. A eso se sumó la capacidad del técnico, el mejoramiento individual y colectivo de casi todos y esas famosas charlas de vestuario, algunas muy duras, de las que otros grandes protagonistas como Pepe Castro o el Potro Echaniz han referenciado.



































