Ganó por demolición el partido más importante de su vida en el estadio Grella. Sin gargantas, rotos de tanto gol gritado. Así se fueron los hinchas, tras presenciar el 4 a 1 ante Melgar por la tercera fecha, del Grupo H de la Copa Libertadores. Que noche. Inolvidable para toda la vida. Porque el Santo, tras jugar ante Nacional de Medellín en cancha de Colón, este jueves debutó en el Grella. Y jugar en casa es distinto. Es la casa de uno. El patio, el potrero.



































