El seleccionado argentino de fútbol fue involuntario "protagonista", si se quiere, de aquel siniestro 24 de marzo de 1976, cuando el golpe de Estado ideado por la Junta Militar inició el proceso más sombrío en la historia del país. Por aquellos días, el equipo albiceleste que dirigía César Luis Menotti (que dos años más tarde se consagraría campeón mundial) llevaba a cabo una intensa gira preparatoria por países de Europa Oriental y España.

































